30 de octubre de 2014

David Wellington: 13 balas


13 balas
Autor: David Wellington
Saga: Laura Caxton / Vampiros, #1
Título original: 13 bullets. A vampire tale.
Género: Horror - Thriller
Año de publicación: 2007
Páginas: 399







Sinopsis
Una escalofriante revisión de las leyendas de vampiros. Sólo 13 balas separan a Caxton de Arkeley y los vampiros. Sólo 13 balas entre los vivos y los malditos. Según la versión oficial, los vampiros se extinguieron en los años '80, cuando el agente del FBI Arkeley se enfrentó al último de ellos en un combate que a punto estuvo de acabar también con su vida. Pero, cuando la agente federal Caxton llama en mitad de la noche al FBI pidiendo ayuda, sólo el agente Arkeley sabe que está pasando: queda un vampiro. Escondido en un asilo abandonado, esperando el momento oportuno con la paciencia de la que solo un no muerto es capaz. Sólo hay un modo de resolver éste caso.

Pero parece que los vampiros buscan algo más que la sangre de Caxton, algo sobre lo que su compañero guarda en silencio; algo que tendrá que averiguar o morirá.


Opinión

«Durante veinte años he creído que estábamos a salvo, pero ahora me doy cuenta de que tan sólo estaba tomándose su tiempo para reunir fuerzas.»

Si hay algo que tiene este libro es acción. Acción de la bien hecha, de la que te hace sentir que estás viendo una película más que leyendo una novela, de la que te hace concentrar y compenetrar hasta tal punto en la historia que cualquier ruido externo te hace saltar hasta el techo.

Comenzamos "oyendo" una grabación hecha hace 20 años por el agente Arkeley, FBI, especializado en vampiros. Nos cuenta con lujo de detalles gráficos y sangrientos su enfrentamiento con un vampiro llamado Lares, y luego de unas escenas muy intensas llega al punto donde Arkeley –contra todo pronóstico– derrota al vampiro y cree haber acabado temporalmente con ese mal.
Obviamente se equivocó.

Ya en el presente conocemos a Laura Caxton, una agente de tránsito con pocas aspiraciones de progreso que encuentra en un automovil lo que claramente fue la cena de un vampiro. Es así como Arkeley entra nuevamente en escena y decide que quiere a Caxton como su compañera. La relación entre ellos será algo más que un poco tensa, ya que él es una persona muy difícil de tratar y logra hacer surgir en ella una inseguridad que la toma por sorpresa.
Ella está muy intimidada por él y está constantemente buscando que deje de tratarla como a una imbécil (que no lo es, sólo es inexperta), pero Arkeley no colabora en lo más mínimo.
Algo que me gustó mucho es que Laura sea lesbiana, que además de darle originalidad a la historia, garantiza que no habrá en ningún momento ningún tipo de tensión sexual entre ambos. Sí hay otros tipos de tensión, porque Arkeley es un tipo endurecido, frío y sinceramente bastante desagradable. A pesar de eso me cayó bien... la mayor parte del tiempo.

Intercalando con muy dinámicas escenas de acción, Arkeley, su pistola con 13 balas y Caxton irán siguiendole la pista a los vampiros (que son pocos pero hacen más estragos que si fueran un ejército) y pese a que Laura querrá salir de la investigación cada vez que parece que hay calma, siempre habrá algo que la vuelva a arrastrar. Creo que llegado un punto el autor se sentó frente a su manuscrito, agitó rápidamente los dedos en el aire y dijo: "hagamos sufrir a Laura Caxton". Los niveles de mier... eh, problemas en los que se va a ver hundida son increíbles, tétricos y perturbadores. El lema de este libro debería ser 'siempre se puede estar peor'.

Si bien nunca nos detenemos a ver a los personajes con una enorme profundidad, sus acciones dicen mucho sobre ellos. Hay personajes secundarios muy interesantes a los que vemos poco, pero que se afianzan bien en la historia. Quien me resultó perturbadora e intrigante por partes iguales es Deanna, la novia de Caxton. Con su forma de arte tan... vanguardista... y su personalidad explosiva y pasiva de un modo casi bipolar, es alguien a quien se ve poco pero sus apariciones tienen mucho peso.
Y claro, también hay vampiros. Vampiros monstruosos con una dentadura repleta de colmillos y habilidades físicas y psíquicas que los vuelven prácticamente indestructibles. Seres no-muertos que emanan frío, un frío que hiela los huesos y perturba el alma de quienes los encuentran.
Otra cosa que tiene muy bien hecha es el ambiente tétrico. A veces con escenarios simples y otros más complejos. Cada imagen que David Wellington crea está llena de suspenso y de la posibilidad de un horror desconocido. Mi favorito sin embargo fue el hospital para tuberculosos abandonado, con una escultura gigante de rostro derruído que parece custodiar... lo que hay adentro.

El final de la historia me gustó mucho. Hubo algo predecible, pero creo que el autor sabiendo eso le dio un último giro inesperado que lo arregla todo. De todos modos lo mejor del desenlace para mí fue la última escena. Tengo muchas ganas de leer la continuación.



Calificación: 4/5
Muy bueno

1 comentario:

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